Querida futura mujer, que tal vez leas esto, que tal vez no (que no estoy del todo seguro ni siquiera, que en definitiva seas vos, -o acaso otra-): quiero que sepas que puedo hacerte mucho más feliz que nadie ni nada en el mundo; que puedo amarte más que nadie. Y en buena hora, crecí. Y me transformé en un mundo para ser circunnavegado en 80 días.

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